La IA nunca te va a llevar la contraria

Conway dijo en 1968 que el software copia cómo se comunica la organización que lo construye. ¿Qué copia cuando cada quien habla, sobre todo, con una IA?

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Sala de reuniones vacía, con sillas alrededor de una mesa larga y una sola laptop abierta
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En 1968, Melvin Conway escribió que las organizaciones que diseñan sistemas terminan produciendo diseños que copian su propia estructura de comunicación. Hoy lo conocemos como la Ley de Conway.

Si tres equipos no se hablan, vas a tener tres módulos que no se entienden. Nadie lo decide así. Simplemente pasa.

Llevo semanas dándole vueltas a esto por una pregunta: ¿con quién habla tu equipo hoy?

#.Cada quien en su burbuja

Antes, para entender por qué algo estaba hecho así, le preguntabas a alguien. Esa persona te daba contexto, a veces te decía que no, y de paso los dos aprendían algo.

Hoy mucha de esa conversación pasa entre una persona y su IA. Le preguntas y te responde al instante, con paciencia infinita y sin mala cara.

Y eso es bueno. En serio. Yo uso Claude Code todos los días.

Pero hay algo que la IA casi nunca hace: llevarte la contraria. Si le dices que quieres ir por un camino, te ayuda a ir por ese camino.

No es una impresión mía. En marzo de 2026, un equipo liderado por Stanford publicó en Science un estudio que evaluó 11 modelos de IA. Al dar consejos sobre relaciones personales, los modelos respaldaron lo que había hecho el usuario 49% más seguido que una persona, en promedio, incluso cuando implicaba engaño, algo ilegal o hacerle daño a alguien.

Y después de una sola conversación con una IA que les daba la razón, los participantes salían más convencidos de tener razón y con menos ganas de arreglar un conflicto. Aun así, preferían esas respuestas. Ahí está parte del problema: nos gusta que nos den la razón.

#.Lo que nadie buscaba

Adoptamos la IA para ir más rápido. Lo que nadie buscaba es que desaparecieran las conversaciones.

Y hay organizaciones que están quitando a las personas de en medio por completo. ¿Code review? IA. ¿Arquitectura? IA. ¿Una pregunta en un PR? IA. ¿Una conversación por Slack? IA. ¿Una pregunta de un stakeholder? IA.

Así, las discusiones que antes eran parte del día a día ahora se sienten como guerras por tener la razón, no como una búsqueda de una mejor solución. Tiene sentido: si llegas después de que una IA ya te dio la razón, llegas a ganar, no a buscar. Y cuando alguien no está de acuerdo, parece que estorba.

Ahora súmale un liderazgo de mando y control, donde las decisiones bajan de arriba y cuestionarlas sale caro. Ahí la IA es el subordinado perfecto: siempre dice que sí, nunca pide contexto y nunca pregunta por qué. Al lado de eso, la persona que levanta la mano para decir “esto no me cuadra” se ve lenta, o problemática. Y la gente, poco a poco, deja de opinar.

Debajo de todo esto está el ego. Nos gusta más tener la razón que ser corregidos. En Harvard Business Review, Rasmus Hougaard y Jacqueline Carter cuentan cómo, a medida que un líder gana poder, la gente a su alrededor lo escucha con más atención y le da más la razón. El ego crece, y el líder termina en una burbuja, desconectado de su equipo.

La IA le da ese mismo trato a cualquiera, sin necesidad de un cargo.

Los peores managers e ingenieros ni siquiera le dedican tiempo a tus argumentos. No buscan colaborar. Buscan tener la razón.

#.Lo que el sistema copia

Si Conway tiene razón, el software va a copiar eso.

Piezas que funcionan cada una por su lado, pero no encajan entre sí. Decisiones que nadie puede explicar seis meses después, porque nunca se discutieron. Fallas que nadie entiende del todo, porque cada quien conoce solo su burbuja.

Todo eso existía antes de la IA, claro. Lo que cambia es el costo. Antes, no preguntarle a nadie te costaba tiempo: tenías que averiguarlo solo. Ahora no te cuesta nada, porque la respuesta llega en segundos. Y lo que no cuesta nada, pasa más seguido.

Ojo, no es un post contra la IA. El reporte de DORA de 2025 lo dice mejor que yo:

El papel principal de la IA es el de un amplificador, que magnifica las fortalezas y debilidades que la organización ya tiene.

Si el equipo se comunica bien, ayuda. Si no, empeora lo que ya estaba mal.

#.¿Y entonces qué?

Una prueba sencilla: ¿cuándo fue la última vez que alguien de tu equipo te dijo que no?

O peor aún: ¿cuándo fue la última vez que le diste la razón (y las gracias) a alguien porque su argumento era mejor que el tuyo? ¿Cuándo te tomaste el tiempo de responder algo con calma, con evidencia y no con suposiciones?

Si no te acuerdas, vale la pena preguntarse por qué.

  • Hablar con mi equipo antes de hablar con la IA, sobre todo en las decisiones grandes.
  • Dejar escrito el porqué, no solo el qué. Y escribirlo yo, no la IA. Si acaso, usarla después para mejorarlo.
  • Que las revisiones de código las haga una persona, con la IA como apoyo.
  • Que el desacuerdo sea bienvenido. Si nadie te lleva la contraria, no es porque tengas razón.

La IA te va a dar la razón. Tu equipo, si lo dejas, te va a decir cuándo no la tienes. Y eso vale más.